
Es ante el discurso político que me he llegado a preguntar ¿Es acaso la pobreza el camino para generar e impulsar el desarrollo del país? La izquierda, la derecha, el centro, PRI, PAN, PRD y demás organizaciones políticas, todos ponen como estandarte el abatir a la pobreza, a través de programas, subsidios y en general dádivas; mismas que son sustraídas del erario público.
En nuestro país ser pobre es un negocio redituable: todos te dan, sin exigir nada a cambio. Es cuestión de afiliarte a algún "movimiento popular": En favor de los pobres, para tener acceso directo a bienes y servicios, todo bajo el cobijo de la impunidad.
Sorpresa me causa el hecho de escuchar y conocer individuos quienes piensan que el dinero que el estado administra en favor del colectivo, que si bien es emitido por la casa de moneda, se produce según la demanda que existe del mismo. Mejor aún, ¿Por qué pagar impuestos al Gobierno? Si ellos tienen mucho dinero, todo lo que existe en las reservas.
Correcto resulta pensar que es el Gobierno a quien hemos facultado para gestionar los bienes de la nación; y es hoy, que exaltando el impulso a los grupos más vulnerables, presenta una propuesta de paquete económico que sigue orientado a brindar apoyo social, proveniente de la cuenta corriente del Estado Mexicano. Esta solución establece el incremento sustancial de los impuestos con el fin de incrementar la disponibilidad de efectivo por parte de la administración pública.
Por lo anterior, la pobreza es una mejor opción que el trabajo remunerado (¿No es esto estúpido?).
Esto exacerba a todos aquellos que con civilidad consciente atendemos el desarrollo que demanda el país, con el fin de "Vivir Mejor". Resulta hilarante darnos cuenta que quienes actuamos honestamente y cumplimos con nuestras obligaciones ante el Estado, carezcamos de representatividad en los poderes.
Importante es recordar que somos una minoría de trabajadores cautivos quienes a través de la retención de impuestos, colaboramos en proporcionar servicios al resto de la sociedad. Aquél colectivo de individuos que sin compromiso alguno se consideran merecedores de bienes y servicios por parte del estado, sin brindar a cambio contribución alguna.
Debemos entender que los programas de apoyo social, serán efectivos en la medida que tengan objetivos claros y establezcan acuerdos, mismos que bajo el adecuado escrutinio del organismo quien otorga el estímulo, garanticen el cumplimiento.
Debemos reflexionar que aquél quien piensa en pobreza, genera pobreza. El punto no es dar por dar; sino dar, para generar.

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